miércoles, 1 de febrero de 2012

Des-acostumbrarse.

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-¿Te puedo pedir una cosa?
-Sí, dime.
-No te acostumbres a mí.
-¿Cómo?
-Que no te acostumbres a mí, ni a mi risa, ni a mis sonrisas, ni a mi tranquilidad, ni a mis besos, ni a mi olor. No te acostumbres a que hablemos de tus problemas, ni a que te escuche con atención. No te acostumbres a que hablemos de mí. No te acostumbres a como te miro o te dejo de mirar, no te acostumbres a mis mejillas rojas como un tomate cuando te ríes de mí, ni te acostumbres a mi rabia, ni a mi orgullo, ni a reírte de las cosas que digo o hago. Por favor, no te acostumbres.
-¿Y eso a que viene?
- A nada, simplemente algún día me cansaré, me iré y echarás de menos esas cosas a las que te has acostumbrado.

1 comentario:

  1. Oh, qué bonito. Tus entradas siempre tan cargadas de sentimiento <3

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